De color va la cosa

Para el arquitecto racionalista Alberto Sartoris el color tenía, sobre todo y ante todo, una función práctica. En sus maravillosas axonometrías ­–las representaciones tridimensionales de sus edificios sobre el papel, que publicó en forma de serigrafías–, Sartoris acababa con las jerarquías de la representación en plantas, alzados y secciones, abogando por una visión global del edificio. Para ello utilizaba los colores, con los que diferenciaba las diferentes partes que éste iba a tener, obteniendo como resultado unos dibujos de enorme valor didáctico y estético.